viernes, 17 de septiembre de 2010

Hola, me gustas, chau

-Hola, me gustas
-Tu también a mi, estamos?
- Sí.
Y esa es toda la cantaleta, una burda historia de ‘amor’ reflejada en una triste y pobre educación ‘amoristica’, por así decirlo. No, si distingo los colores; pero todo en este momento esta en blanco y negro, ¿qué, no lo ves? Tú lo hiciste; lo siento, me gusta mentirte. Si algo yo aprendí es que nada es por siempre; mientras más dé de mi más me lastima la gente, bueno, en sí ellos no; es la ilusión que yo mismo creo, una despiadada arma de doble filo recién afilada en piedra caliza.
Me retienes en mente, me quieres, me tienes y ya no me requieres; ¿IRÓNICO? Sí. Sé que te gusta ser así, guardas una distancia estratégica, casi bélica, para tenerme interesado en ti. Gracias a dios soy trilingüe y encontré una palabra relativamente adecuada para ti, ‘Heartless Bitch’. Ya ya, perdóname, no es mi intención ser ofensivo contigo (ya, no me crean) Bueno, después de todo yo no busco hacerte lo mismo que tu a mi. O al menos eso pienso, si lo hago indirectamente no me perdones, porque no lo espero.
Tal vez yo sea demasiado posesivo, tal vez de verdad estés jugando un simple juego de niños del cual yo me retengo a participar para no ser elegido de último. Quisiera escapar y alejarte de mi mente, ya lo he hecho antes, es para cobardes pero resulta eh, y es muy provechoso. Cuando acaban las emociones positivas, la comunicación y el interés por el otro, todo muere. ¿Qué hago yo aquí con esta persona? Es la pregunta que se dispara cuando ya no se ama y aun no se encuentra respuesta para esa pregunta, siempre es un simple no se. Pues sí, ya no se y mucho menos quiero ‘saber’, lo siento.


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